Christian Mendoza era como cualquier otro bebé hasta que cumplió 4 meses de edad. Fue en ese momento que su madre, Mayra Orozco, descubrió un punto negro pequeño en uno de sus ojos. Mayra visitó a varios pediatras en los EEUU buscando una respuesta, pero todos decían que Christian estaba bien y no había nada malo en su ojo.
Al darse cuenta que el punto en el ojo de Christian continuaba creciendo, Mayra decidió contactar un hospital donde el niño había sido tratado anteriormente. Ellos recomendaron que ella lo llevara a un oftalmólogo quien, luego de realizar un examen médico, sugirió que llevaran al niño a un pediatra para hacerle otros análisis.
Christian fue llevado a la sala de emergencia donde fue examinado por dos pediatras y un cirujano. Después de varias evaluaciones, los doctores descubrieron algo terrible – Christian tenía retinoblastoma, un tipo de cáncer en el ojo.
Inmediatamente, los doctores refirieron a Christian a St. Jude Children’s Research Hospital donde los ensayos médicos están probando nuevas quimioterapias con la intención de prevenir terapias de radiación o tener que remover los ojos a través de un proceso quirúrgico.
En St. Jude, los doctores creen que existe un 95 por ciento de probabilidad de salvar el ojo de Christian. Actualmente, Christian está recibiendo tratamiento de quimioterapia y un procedimiento láser en su ojo.