Diana era una niña muy activa, a quien le gustaba bailar e ir a la escuela en su país natal, México. Cuando tenía cuatro años su madre empezó a notar varios moretones por todo su cuerpo. Diana y sus padres recién habían llegado a los Estados Unidos cuando un doctor diagnosticó a Diana con leucemia linfoblástica aguda.
En poco tiempo Diana empeoró de salud y su doctor recomendó un transplante de médula ósea para salvar su vida. Los padres de Diana trataron todo lo posible para recaudar fondos para la operación que costaba más de medio millón de dólares. Sus padres organizaron varios eventos para buscar donantes, pero no tuvieron suerte. “Se nos estaba yendo la fe, fueron unos meses de sufrimiento. Si dejábamos pasar mas tiempo la niña no iba a sobrevivir”, dijo Sergio, el padre de Diana.
Poco después, Diana sufrió de una infección que la tuvo dos meses ingresada en el hospital. Sus padres pensaron que su hija no sobrevivirá. Durante este tiempo, Diana fue referida a St. Jude Children’s Research Hospital en Memphis, Tennessee. “Cuando nos hablaron de St. Jude nos cambió la vida”, dijo su padre.
Diana ha recibido varios ciclos de quimioterapia y otros tratamientos para combatir su cáncer. “Además de perder todo su pelo, la quimioterapia la puso muy débil, y eso fue lo que más me dolió”, dijo su padre.
Ella sueña con volver a su colegio y jugar con su hermanita menor. Gracias a la ayuda de amigos como usted, ella tendrá la oportunidad para realizar sus sueños y tener una vida feliz.